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  • andregaedo

Un viaje inolvidable



Tan solo escuchar la palabra "crucero" me hizo pensar en descanso, relajo y placer. Cuando supe que sería en Miami, ya casi comencé a percibir todas esas sensaciones y eso que aún quedaba un mes para partir.

Noviembre de 2014 y, nuevamente por trabajo debía subirme a un avión y viajar miles de kilómetros; claro, esta vez con varios vuelos a cuesta, no había temor alguno. El destino, Fort Lauderdale, Florida, Estados Unidos, a celebrar los 50 años de Princess Cruises, una de las navieras más grandes del mercado, junto a nuestros amigos de Mundo Cruceros Chile, quienes nos invitaron a esta deslumbrante aventura.

Nos embarcaríamos en el barco número 18 (que sería bautizado) de una flota que visita diversos lugares del mundo; se trataba del Regal Princess, mellizo del aclamado Royal Princess, con capacidad para más de 3 mil 500 pasajeros, que prometía varias novedades: Sea Walk, una pasarela de cristal ubicada en la última cubierta, que permite a los pasajeros experimentar vistas únicas y sentirse caminando sobre el océano, un centro social más espacioso, con bares y entretenimiento a la orden del día, el bar de mariscos Ocean Terrace, una fabulosa heladería italiana, entre otras.

Imposible dejar de mencionar el Restaurant Allegro, ubicado en la popa, que ofrece otra experiencia única sobre el mar: el Chef´s Table Lumiere, una impresionante mesa de cristal a medida rodeada por una cortina de luz que permite una mágica privacidad. ¡Todo un espectáculo!

Recuerdo que partimos rumbo a Atlanta, donde haríamos la primera y única escala. Desde Santiag, Chile, fueron 10 horas de vuelo en la aerolínea Delta, que nos entregó un perfecto servicio a bordo con comidas, entretención, aperitivos, etc.

El aeropuerto Hartsfield-Jackson de Atlanta es el más transitado del mundo con más de 110 millones de pasajeros por año. Fue impresionante aterrizar en él y empezar un verdadero recorrido por una ciudad para encontrar la puerta de embarque del próximo vuelvo. Implicó varias escaleras mecánicas, caminata y hasta tomar el metro que conecta los diversos puntos del aeropuerto.

La escala se nos hizo bastante breve y ya estábamos a bordo del vuelo que nos llevaría al destino final, donde nos embarcaríamos en el Regal Princess, barco en el que se celebrarían las cinco décadas de la naviera al estilo de "The Love Boat", conocido en nuestro país como "El crucero del amor", la mítica serie de televisión estadounidense ambientada en un barco que realizaba cruceros de lujo por diferentes lugares del mundo.

Ya en Miami, el sol, la playa y la brisa comenzaron a generar un ambiente único para este reporteo que bordeaba lo vacacional; nos embarcamos rápidamente y nos fuimos directo a nuestras habitaciones, perfectamente ambientadas, cómodas y lo mejor, con vista al mar. Una ducha y a recorrer.

El itinerario de los 5 días que estaríamos a bordo era bastante movido, y es que en un crucero hay miles de actividades entretenidas que realizar. Desayunar es un verdadero placer en medio de un buffet que ofrece infinitas alternativas. Los restaurantes están abiertos 24/7, las piscinas son increíbles, bares maravillosos, cine bajo las estrellas, casino a bordo, shopping, teatros que ofrecen diferentes espectáculos a toda hora. Había mucho por reportear, y porque no decirlo, por disfrutar.

Una de las actividades que nos tocó cubrir fue un programa de televisión; por primera vez se estrenaba Princess Live!, un estudio en el que se transmitían diversos eventos a bordo, shows culinarios, conciertos y juegos para todas las edades; allí estaban de invitados los protagonistas del Crucero del Amor, claro, con hartos años más encima, pero con la misma simpatía de siempre.

También participamos de una cena de gala en donde degustamos preparaciones increíbles, entre ellas una exquisita langosta y postres deliciosos que no he vuelto a probar. Pero sin duda, lo más esperado fue la noche de la celebración de los 50 años de Princess Cruises que se realizó en la cubierta y que faltan palabras para describir tamaño evento.

Todo estaba perfectamente ambientado al estilo The Love Boat, rodeado de luces; poco a poco fueron apareciendo los míticos actores de la aclamada serie, mientras los invitados, todos vestidos de azul y blanco (requisito para la fiesta) aplaudían sin parar.

Y allí estábamos nosotros; en medio de este monumental espectáculo que nos invitaba a celebrar y a ser los primeros en disfrutar esta increíble experiencia de revivir The Love Boat que ofrecería a los pasajeros, desde ese momento, el Regal Princess con motivo de los 50 años.

Sin duda fue todo perfecto y alucinante; estar a bordo de un crucero es una experiencia que hay que vivir. Allí no existe el aburrimiento, hay tanto por hacer que faltan horas del día para disfrutar todo lo que hay a bordo y más cuando se trata de un crucero de la calidad de Princess. A todo esto ¿Comenté que el crucero en el que nos embarcamos no zarpó, sino que se mantuvo en el puerto de Fort Lauderdale? Un detalle que olvidé en medio de tanta diversión, pero que muestra lo fascinante que debe ser toda esta entretención, recorriendo el mar y paradisiacos lugares, a bordo de un crucero.


Ph: cruise-advicer.com






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