• Karina Olivares

El fascinante caribe de Costa Rica, parte II


Tras conocer todos lo requisitos para visitar este maravilloso país, quiero invitarlos a recorrer Costa Rica, o más bien a acompañarnos en el recorrido que realizamos, luego de decidir, tal como les conté en la primera parte, que el sector elegido era la costa caribe... en otro momento volveremos por la pacífico.





El Parque Nacional Tortuguero se ubica en la zona norte de la costa caribeña del país. Muchos hoteles de este lugar se encargan del traslado desde San José, te van a buscar y al regreso te van a dejar. Nosotras nos quedamos en “Mawamba Lodge”, ubicado entre los canales y la costa.


Camino a nuestro primer destino atravesamos el Parque Braulio Carrillo, y pese que avanzábamos rápido ya nos podíamos dar cuenta de la belleza natural que Costa Rica nos iba a brindar.


En la Pavona tomamos el segundo transporte para llegar, una embarcación, porque el trayecto final sería sólo por canales. Desde aquí ya se comienza a sentir la vida en Tortuguero, lugar rodeado de canales que son el medio de conexión principal, en medio de bosques tropicales, con imponente vegetación, donde se escuchan y se observan animales de variadas especies, ¡realmente fascinante!


Embarcadero, La Pavona




Mucha lluvia nos tocó, pero pudimos disfrutarlo igual. Recorrimos el pueblo, disfrutamos el hotel que tenía unos jardines maravillosos, con los animales exóticos que eran parte del día a día. Anduvimos en canoa por los canales, con un guía tan bueno que pudimos ver monos aulladores, perezosos, iguanas, caimanes, cocodrilos, y diferentes aves cuyos nombres no recuerdo todos, salvo por la admirable Jacana.

Este recorrido se puede hacer en canoas, kayak o embarcaciones más grandes, no importa como lo hagan, pero les recomiendo hacerlo con un guía e ir con calma para disfrutar los sonidos, las vistas y la tranquilidad que da el bosque tropical desde los canales.


Son muchas las cosas que se pueden hacer en este lugar, pero la que convoca a la mayoría de los turistas y la que le dio el nombre Tortuguero, es poder observar a las bellas tortugas marinas que cada año eligen este lugar para poner sus huevos. Cientos de tortugas luego de nadar kilómetros salen del mar en la noche, con marea alta, y pausadamente buscan un lugar seguro para sus crías y comenzar el desove. Durante la mañana, muy temprano, se pueden ver pequeñas tortugas que emprenden su camino al mar, luchando contra diferentes obstáculos. ¡¡¡Poder ver esto fue increíble!!!.


Este tour lo realizan guías certificados del Parque Nacional, por lo que controlan mucho no alterar el proceso, no se permite sacar fotos, luces, ruidos y sólo es por un tiempo limitado. Respetar estas restricciones es de suma importancia para no poner en peligro la especie, ya que sólo 1 de 5.000 tortugas que nacen llegan a ser adultas.


El tour se puede comprar en las oficinas del Parque Nacional, ubicadas al final del pueblo, sin embargo lo más óptimo es comprarlo a través del hotel que te alojas, y ellos mismos se encargan de hacer el registro en el parque. No es posible ver el desove por cuenta propia.



Segundo destino

Salió el sol en nuestro último día en este lugar, así que nos dimos un refrescante chapuzón antes de irnos a nuestro segundo destino, Puerto Viejo de Talamanca.


El camino para llegar (luego de salir de los canales) es largo, y la carretera cuenta sólo con una pista por lado (actualmente se están haciendo trabajos de ensanchamiento), así que les recomiendo descansar antes de llegar al sur de la costa caribeña.


Puerto Viejo tiene todo lo necesario para relajarse y disfrutar, acá las playas y los parques son los principales atractivos. El ambiente es tan agradable, que andar apurado no debería estar permitido. Nosotras nos quedamos en, un lugar bien ubicado, frente a la playa y cercano a todo, podíamos llegar al centro caminando por la calle o la arena.


Un medio de transporte muy utilizado es la bicicleta, se puede arrendar en varias partes por un valor de 7 dólares promedio, dejando una garantía con tarjeta de crédito. Te recomiendo revisarla muy bien antes de salir en ella, para evitar pormenores, usar mucho bloqueador y llevar harta agua si eliges esta opción.


Una vez arrendadas las bicicletas comenzamos nuestro recorrido con "la Pili" hacia el sur. La primera parada fue la Playa Punta Uva; la tranquilidad y belleza de este lugar enamora. Dejamos nuestras bicicletas y disfrutamos este paraíso caribeño, de agua quieta y cálida, mezclada con arrecifes en algunas zonas y rodeada de palmeras. ¡Es un lugar que no se puede dejar de visitar!

Luego seguimos hacia el final del camino donde se encuentra el Refugio Nacional Gandoca-Manzanillo. La entrada es controlada, sólo piden registrarse, usar mascarilla y un aporte voluntario para el cuidado del parque. Es importante revisar con anterioridad las rutas o playas que quieras visitar en este lugar, y llegar muy temprano si quieres llegar a Punta Mona, por ejemplo, porque son 12 kms. aproximados, y si ha llovido es mejor andar más lento por los senderos. También es importante el uso de repelente.

Este lugar es una mezcla de bosque tropical con playas paradisiacas. Mientras caminábamos por los senderos escuchábamos los monos aulladores y aves principalmente, y a ratos, entre la vegetación podíamos ver el mar caribe de fondo. Luego del mirador, donde hay una vista hermosa del parque, el camino lleva a la cueva, lamentablemente, para nosotras no fue posible disfrutar mucho de ambos lugares, ya que habían sesiones fotográficas de modelos profesionales, al parecer. Así que seguimos por el sendero hasta encontrar una playa, con un poco de dificultad porque había llovido y era mucho el barro en el camino, pero llegamos a una bella y tranquila playa donde no había nadie, por lo que pudimos disfrutar y descansar, para luego volver a nuestras bicicletas y regresar a Puerto Viejo.


Como les comenté, Puerto Viejo tiene todo lo necesario; en la calle principal hay varios restaurantes y bares para todos los gustos, mezclado con muchas tiendas de artesanía y souvenir de la zona. Nosotras elegimos El Koki, buena comida y buenos tragos. Debido a la pandemia, existe una restricción horaria para el comercio, a las 21:00 hrs cierra todo. Luego se puede recorrer por las calles o playas, pero no habrá donde comprar algo si lo requieres.


Al día siguiente seguimos el recorrido hacia el norte, al Parque Nacional Cahuita, esta vez transportadas por el chico de la tienda donde comprábamos los jugos que energizaban nuestra mañana. Pero existen varios modos para llegar, entre ellos taxis o buses de la línea Mepe.


Cahuita también tiene variadas opciones, así que comimos y comenzamos nuestro recorrido por el parque. Al igual que el anterior, este parque tiene acceso controlado y pide una donación voluntaria para ingresar. En la entrada revisan los bolsos y no permiten ingreso de ningún plástico de un sólo uso. En este lugar también es recomendable el uso de repelente.


El sendero bordea la playa, pero no dejas de sentirte en un bosque, hay frondosos árboles y vegetación abundante, muy refrescante para el caluroso clima de la zona. Acá, ver los animales en su hábitat no tuvo ninguna dificultad, estaban tan cerca que vi cómo los monos pasaban de rama en rama, o cómo un mapache caminaba por el sendero delante de nosotras como un turista más. Obviamente, también disfrutamos del mar caribe un buen rato, nada nos sacaba del agua, sobre todo a mí; “Kari, eres una playista”, me decía "la Pili".

Fuera del parque, en la misma localidad de Cahuita, hay más playas para visitar y también muchas opciones para hacer, nosotras fuimos a Playa Negra, llamada así porque en esta zona la arena es negra, a diferencia de todas las otras playas de arena blanca.


El último día en Puerto Viejo disfrutamos las playas de ahí mismo, caminamos y obviamente yo me metí al mar, como buena ‘playista’ que soy. También nos dimos tiempo para el recorrido por las tiendas de souvenir y comer por última vez el “Gallo Pinto”, uno de los platos típicos del país, antes de volver a San José.


El centro de la ciudad de San José, donde nos hospedamos, concentra varios edificios declarados monumentos nacionales. Pese a que llegamos tarde, de todos modos nos animamos a hacer un tour express y recorrimos el Teatro Nacional, el Museo Nacional, la Plaza de la Cultura, el Parque Morazan, entre otros.


La última comida y tragos los disfrutamos en la terraza del hotel, donde fue posible quedarnos hasta más tarde de la hora exigida en el comercio general, esto nos dio más tiempo para disfrutar la tarde. Acá nos quedamos en el Hotel Presidente, buena ubicación, linda decoración agradable ambiente y buena atención. Al día siguiente comenzamos el regreso felices de todo lo recibido en este país.


Para el regreso a Chile, nuestro país exige contar con el PCR negativo, con una fecha máxima de 72 horas. Como nosotras quisimos disfrutar las playas del caribe, optamos por tomarnos el PCR en Puerto Viejo, pero como es un lugar muy turístico, el valor es de 130 dólares, mucho más alto de lo que cuesta el mismo examen en San José. Es muy importante tener en cuenta dónde hacerlo, ya que lo solicitan antes de abordar el avión en el aeropuerto, junto al permiso que hay que sacar en el www.C19.cl (revisar si dicha condición cambió a partir del 1 de noviembre). Al llegar al aeropuerto en Santiago nuevamente nos tomaron el PCR, el que afortunadamente ¡también nos dio negativo!.


Espero que mi experiencia les sirva si quieren visitar este país.




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